Una crisis es un caos que causa una desorganización o un desequilibrio. Cuando la crisis es interna lo primero que desata es un desbordamiento emocional.
En ese momento, el movimiento emocional es intenso y es momentáneo o duradero dependiendo de las herramientas que tengas. Cabe aclarar que la diferencia entre un cambio y una crisis es la etérea capacidad para adaptarse.
Me acuerdo ese día como me partía en mil pedazos, es una sensación que desorganiza la mente, te sales de la ropa sin ningún tipo de control. Luego del estallido, entras en un estado denso que puede durar horas o días, incluso meses y mientras te encuentras en esa densidad, la mente quiere el control y busca moverse a otros estados de humor a pesar de la densidad.
¿Has sentido mucha rabia y pasar de repente a una tristeza profunda? ¿Pasar del desespero a culparte? ¿Pasar de lágrimas a estar en silencio? Las emociones son semáforos que indican cómo funciona la mente. Eso es lo que evaluamos los psicólogos en una consulta. El umbral, la frecuencia, y la latencia, porque la emoción puede ser intensa o leve, durar poco o mucho tiempo y manifestarse rápido o lento.
Pues bueno, el inicio de una crisis es un poco incomodo, pero es parte de la vida el aprender a conocer ese lado, que hay experiencias a las que somos sensibles y no lo podemos evitar.
Cuando la persona sale de su mente racional y entra en la emoción, la manera en cómo percibe la realidad cambia, pero si vas más allá, sigue siendo un producto de tu mente permanecer en el estado de ánimo.
Los estados de ánimo son sintomatologías que te dan información sobre tu ambiente interior.
Me acuerdo que después de llorar mucho y sentir cómo mi pecho se ahogaba, mi cuerpo se pasmo, durmió un rato y luego al levantarse sentía el ambiente pesado, que duro todo el día y levemente desapareció a la semana. Este punto es importante estudiarlo y aplicarlo. Cuando sabes cómo es la intensidad de la emoción, cuanto dura y que tan rápido o lento aparece, puedes aprender a equilibrarte más rápido, porque no te identificas del todo con ella, sabes que no eres esa emoción y le das espacio a que se exprese. Si tu caso es reprimirla lo antes posible por inmediatista, pues ella se va a reprimir y cuando sucedan situaciones emocionales parecidas, la mente va a buscar en el archivo y actuará de la misma manera, pero con el tiempo esto no es funcional. Si tu caso es lo opuesto y te quedas expresando la emoción sin contención, pues “ella” va a tergiversar la realidad y se forma una herida o huella emocional que espera a que algo afuera te repare o te sane, pero tampoco es un manejo adecuado.
Cuando yo tuve crisis, no tenia tan claro lo que les acabo de explicar. Luego del momento fuerte, la mente se enfrasca en miles de pensamientos, casi siempre buscas respuestas sobre las causas del desbordamiento, porque esa es la función de la mente racional, cuidarte de amenazas, en mi caso mi mecanismo fue reprimir. ¿Qué implica elegir uno u otro? La personalidad.
Mi umbral emocional es bajo, osea que siento el dolor muy fuerte además la mayoria de mi elemento de mi carta natal es “Agua”, mi latencia o la forma en cómo aparece la emoción es rápida, pero la frecuencia es corta, en resumen, soy un fosforo, exploto, pero duro poco en la emoción, pero puedo seguir estallando cada vez que me sienta afectada, tengo pequeñas bombas emocionales en mis crisis, son de corta duración, pero muy intensas.
La magia de una crisis no está en lo que ocurre y lo que te lleva a caer, sino más bien en lo que te quiere enseñar a nivel emocional. Toda situación está perfectamente alineada energéticamente para mostrarte lo que necesitas ver, lo atraes por energía y así funciona. (Lee la 9na Revelación para entender mejor esta idea). Son lecciones divinas para que evoluciones, dejate guiar y observa más allá de la intensidad de la emoción.
Después del primer año de la crisis me había recuperado emocionalmente un 40% imagínense cómo me había pegado esa situación, sin embargo, lo curioso fue que mi forma de ser empezó a cambiar y allí entendí que es parte del karma para evolucionar. Durante la crisis me llegó una serendipia y empecé a dejar de lado el drama del ego, porque es la mente la que se vuelve adicta al sufrimiento, ya que las situaciones son pasajeras y todo es cíclico, llega y pasa.
Pero cuando empiezas a entender cómo funciona la vida, te das cuenta que todos tienen una situación karmática que despierta. Para alguno es gradual, pero para otros es como un cambio de chip inmediato, porque el alma firma contratos antes de nacer para saber lo que necesita para su despertar.
Las crisis son catalizadoras de un aprendizaje, si te das el espacio para afrontar lo que sucede, porque en caso contrario, te desorganizas y eso puede llevarte a estados de ánimo más densos. Hay personas que ven las crisis como un rio, la corriente te lleva en una dirección automática para que despiertes en algún momento y tu elijas si seguir así o nadar. ¿Alguna vez se perdieron cuando eran niños? Pues algo parecido ocurre cuando no te lees, llega un momento donde el aturdimiento da mucho miedo y quieres salir del estado emocional.
Este articulo es para que revises
- ¿Cuál es la emoción dominante?
- ¿Cuántas horas o días dura?
- ¿Cuál es su intensidad?
- ¿Es reactiva o se demora en aparecer?
Siente y aprende a manejar tus emociones.

